domingo, 11 de junio de 2017

LA SOMBRA





Salí a hacer mi caminata de cada mañana, mientras andaba con pasos ligeros como acostumbraba hacerlo sentía que algo o alguien me perseguía.
Apuré aún más el paso pero todo seguía igual, sentía una presencia detrás de mí, en mi cabeza comenzaron  aparecer imágenes de cómo sería quien me seguía: -Debe ser alguien cansado por la forma en que arrastra sus pies, la espalda encorvada y respiración agitada-.
Tenía una sensación rara, no era temor pero me inquietaba; al pasar por un almacén con una gran vidriera, giré tímidamente mi cabeza, fue grande mi sorpresa cuando no vi a nadie detrás de mí.
Seguí andando, ya mis piernas no estaban tan firmes y el miedo se había apoderado de mí, pero tenía que enfrentar a esa presencia desagradable que presentía, giré sobre mis talones decidida a encarar a quien fuera:- No había nadie, era mi propia sombra, me angustié por cómo había imaginado  quien estaba junto a mí, la había imaginado como una presencia cansada y encorvada-. Estuve a punto de derrumbarme cuando sentí, dos brazos fuertes sobre mis hombros y una vos grave como el sonido de un viejo fonógrafo. –No tengas miedo, no caerás porque yo estaré siempre aquí para sostenerte-.


M.Estela Rodriguez
Argentinas

domingo, 28 de mayo de 2017

AMOR DE PIEDRA





Pedernal frío
negro de hiedra
humo que se desvanece,
en la densa niebla.

Donde los pájaros
desgarran
sus trinos mudos.

Y el amarillo otoño
con márgenes de rio
envejece ahí
sin límite de hastío.

Amor de piedra
negro de hiedra
pedernal frío.

Como barro
endurecido
por el tiempo.

Amor sin eco
donde el alma
triste se queja
con el viento.


del poemario "Misteriosa"


María Luz Olivares Aldana
Veracruz, México


viernes, 12 de mayo de 2017

EL EXILIO DE LA INFANCIA








Aquel niño…
lo nacieron en los ´45. Las costumbres  
besaban los mandatos.
No la durmió
en cuna de juncos.
Sí. Despertó algún día
reclamando abrazos. 
Un devenir de umbrales
cotidianos
mirando hacia la calle. Un vaciar
de sueños en futuro
caminaban las paredes
de esos años preparando
el exilio de la infancia. Y
como el cartílago del cráneo
se hace hueso así
fueron madurando los antaños.
No fue fácil nacerlo con
la verdad escrita en
los muros del pasado.
Ver el colegio rodeado de soldados.
Y… nadie explico nada.
Las formas deformadas de las horas. 
La ceguera fingida
de los viejos postigos de la casa.
El miedo sostenido entre desbordes.
La inacción como parte del fracaso.  
Nada. Entre las cosas gratas se
quedaron sus abuelos. Su viejo
era su viejo… cada reto era un tango.
Su vieja siempre cocinaba.
El jardín de magnolias y jazmines
humeaba encantos. Aromas victorianos.
Las imágenes sordas se gritaban
entre sí como burlándose.
En un más tarde de los días tempranos
un paradigma de besos ocultos.
El estimulo hormonal de los abrazos.
Para no recordar.
Los curas del colegio. El rezo
de los viernes. Su plegaria fascista.
El morbo en su sotana.
Demasiado tiempo consumido a
entender todo y terminar
sin poder entender nada…
El pibe aquel buscaba
los restos esparcidos de su infancia.
Encontraba los colores distintos
de los cambios
que a veces hieren más que el dolor.
Duelen más que el sufrir…



Osvaldo Pettinicchio. (Daniel Vattimo).
Argentina.
(Derechos Reservados).



 




sábado, 6 de mayo de 2017

RECORDANDO TUS SUEÑOS




    
Me perdí en la búsqueda
De tu partida;
Recordando tus sueños
Tu pasión a la vida.

¿En dónde quedó
La nota de alegría
El eco de tu  voz,
Tu risa cantarina?

Los graciosos giros,
El tropel en la escalera,
El tono de las notas
De tu voz cristalina

Lo que escribías,
Lo que cantabas,
El pulsar de la guitarra

Y los amigos que tenías.

María Luz Olivares Aldana
Veracruz, México

del poemario  Arenas del Tiempo

LÁGRIMA




LÁGRIMA

Objetos inertes, sombras tristes,
a lo lejos un reloj sincopado,
un gato maúlla en patios vecinos,
aroma a canela quemada.

Observo tu silueta y como pinceles
mis anhelos dibujan tu mirada,
mi vista se nubla por transparentes recuerdos,
mientras mi boca cerrada ¡Maldice las horas!

El corazón se agita como un metrónomo
mis pensamientos bombean ideas a muerte,
bajo mis ojos al plato de antaño,
bebo un trago amargo.

Cae la gota del desprecio sobre la copa,
olvidas promesas y tu voz suena a infierno,
la felicidad ¡Llora! ¡Está de Luto!

Ramón de Jesús Hernández Olivares
Veracruz, México

del poemario " Pétalos Azules "


domingo, 2 de abril de 2017

EN ESTA HIERBA

























Esta noche no es noche para vinos caros
o copas de cristal labrado.
Es noche para exudar agravios.
Devenires sicarios que quisieron matarnos
en ese amor de papeles al viento.
De nubes. De caminos sabios.

Esta noche es noche de  rescatar olvidos.
De resucitar en los lugares muertos.
De festejar la huida y el encuentro.
Es noche de revivir los labios.

Esta noche no voy a perderme
en evocar heridas secas
cubiertas de tierra.
Brocales inertes de la guerra.

Voy a perderme en buscar tus ojos
en esta hierba que me retiene
como el primer día  cuando todo era.
Cuando éramos.

Osvaldo Pettinicchio (Daniel Vattimo).
Argentina.


sábado, 1 de abril de 2017

ROMANCE CADAVÉRICO



Se abrieron las lapidas
se llenaron de gusanos mis manos
el cielo exploto en sangre
las mesas de los barqueros tenían sesos
y la atmósfera era un pentagrama invertido
Tu silueta era una atmosfera lúgubre y mediterránea
Las bahías eran funestas
las clases sociales parecían fantasmas
era un glaciar de tornados esquizofrénicos
tu amor era una gladiola en cráneo
la saliva de los cuervos era una agonía perfumada
Mientras tu rostro perforaba las alamedas
En las mazmorras había un tesoro
las torres eran de huesos de vampiro
un libido y tenue tornado azoto la puerta
eras tú la fiel sirvienta de la demencia
una loca pasional, una mujer de fichas baratas
Que habría su nido al portador de los fantasmas
Se abrían las cavernas de mi boca
solo cantaba trece cruces muertas
los símbolos y los ecos marchitos eran sonámbulos
las islas de mis mejillas sonaban a podredumbre
como si algo se encendiera de mi voz
algo que se repartía por toda la languidez
No lo podía explicar el cielo era morado
y los campos palidecían entre penumbras
los soldados corrían para amortiguar la muerte
el aguacero de tu dulzura se columpio en mi mente
las telarañas explotaron sangrando el vacío
un trueno exprimió la tonelada de heroína
Había miles de agujas ensartadas en mi cerebro
mis pensamientos volaban entre el silencio
como un hálito de demencia surcando el cementerio
cabalgando entre esferas amapola y gatos culebra
había un grano de maíz rostizado en el infierno
que solo avisaba tu cruel enfermedad de mujer
Mi habitación parecía un demonio dibujado
que relataba cuentos de horror en su lengua
había cuadros de Remedios varo con sangre
y un poema de Baudelaire lleno de hojas secas
entre esos dos se escuchaba un fúnebre escándalo
gritos de un llanto amargo y maníacos depresivos
En mis sueños usaba camisas de fuerza
atrapado entre dinastías de remolinos de invierno
no tenía solución mi campaña de delirios
estaba armado de balas de plata para lobos
mi trabajo era el de maldecir a los pájaros
pero la belleza de tus ojos me abría las alas
Nací para ser un hijo de dios
pero un hermano de Caín
nací para suicidarme en las mañanas
con poesía y con una soga de pesada maraña
que me asfixiaba en cada momento de tiempo
las lechuzas se atropellaban para darme de comer
No había huéspedes en mi corazón
solo una hilarante sensación de dormir junto a ti
me desesperaba al no ver tu hermoso rostro
pero las ratas me mordían los pies
me excomulgaba de las dimensiones melancólicas
se hervía en mí una sensación de amor prosaico.
Estuve a punto de amarte, de darte mi amor
pero la demencia me hizo recordar la poesía
las ondulantes mitomanías de mi cerebro se desasociaron
y se columpio en mi cabeza una idea descabellada
un ritmo de vals, un canto de añiles pasados
que conmemoraba tu hermoso palpitar
Y me di cuenta que no me amabas
que eras un precipicio encantado
y los cuentos de verano serían largos
como esperanzas que nunca volverán
entre los arcanos que miraron tus ojos
y que de mi boca solo despedía un sabor amargo
No necesite soportar ni un minuto más
las calaveras me decían el destino
las runas presagiaban olvido o tal vez conflicto
así que la sensación de sentirme aliviado se esfumo
como las pupilas que brillaron intensamente
para verlas junto aquel cuerpo lleno de torrentes
Y hasta que se esfumo la luna
se inundó todo nuestro cuerpo de solución muerta
un gramo de morfina se escondió en nuestros costados
para ver que estábamos lucidos
el cuerpo solo soporto minutos antes de dormir
y tú ya no me buscaste, solo te asfixiaste, huiste, te desvaneciste.

Ángel de la noche.

viernes, 17 de marzo de 2017

CAMINANTE DEL TIEMPO



CAMINANTE DEL TIEMPO
José M. Huete García.
Marzo 2017
España

Sigiloso
Se va escapando el tiempo
Cuando lo haces tu prisionero
No se va de las manos
Como la cometa que se rebela
Desde la libertad de su vuelo
Se va del alma
Que espera
Que acecha una rendija
Para reconocerse
Entre las que aún siguen viviendo
Si se va no lo llames
Porque ese viaje no tiene regreso
Es dar pasos al frente
Y deshacerte de lo que has acumulado
Desnudo
Descalzo
Perdido te has de quedar
Pero solitario no está escrito
Sino todo lo contrario
¡Busca a tu amor
Y tómalo de la mano
Tan fuerte que no puedas soltarlo!

 

domingo, 5 de marzo de 2017

TU PIEL





Mi cuerpo reclama tu piel
soy adicto a ella;
me provoca mil mareas.
A los ojos de la luna
sin tocarte
estrello en las rocas
mis alas.
De espalda sobre la arena
rompo las cadenas.
Cuerpo, casa en todo tiempo.
Soy dueño de la noche,
de tu piel y mis palabras
poco entendibles.
Aves devotas húmedas de espuma.
Mis olas desdibujan tus fronteras y
tus dunas a la intemperie.
Amor encendido, cautivo…
tus entrañas
yacen asidas a mí.
Te dejo mi cuerpo,
juramentos y
mis alas lastimadas por el viento.
Usurpo tu piel, tu nombre, tu voz,
eres río, catarata, ulular de palomas.
Amortiguo tus besos con mis labios
en tierna mansedumbre de las horas.
Espero emerjas del sueño desnuda y
se cumplan fechas marcadas
por los astros.
Despiertas del conjuro de sílabas exactas
y te devoro en caricias entre limo fecundo
rito de amor… placer pletórico.
Canta tu vientre vuelos del alba
de pie, silencioso
la espera no termina
ni la libido en nuestros cuerpos.

Isidoro A. Gómez Montenegro.
México 


viernes, 24 de febrero de 2017

EL EXTRAÑO MÁS TRISTE























Sólo la brisa marina agita llena el espacio vacío
donde alguna vez te observe sentado,
donde tu cabello se agitaba
mientras el color de tus ojos se perdía con el del mar;
a veces grises, a veces verdes, a veces azules.

Nada será igual,
te observaba de lejos
y eras el extraño más triste de mis tardes grises;
tanto que sólo contemplarte me hacía perder
todo rastro de mi tristeza, para preguntarme:
¿él por qué está triste?

El frío  de la temporada,
las gaviotas extraviadas
y el golpe de las olas en el muro alto del bulevar,
que te empapa y tú apenas parpadeas.

7 semanas y ni un día faltabas,
tu presencia me hacía  olvidarme de mis ideas suicidas,
y huir de mi la imagen mía siendo comida por esa mar embravecida.

Ya no estás,
hace tres días que no sé nada de tu vida.
Nadie más te vio, nadie de ti se acordó.
Ni un transeúnte, ni un pescador, ni las parejas habituales.
¿Quién eras? ¿Por qué te has perdido?

Tres días me han bastado para saber
lo importante que te convertiste en mi vida.
Tres día y por fin me animo a ocupar la banca vacía
y ser mojada por esa agua salada que se mezcla con mis lágrimas.

Y el susurro de las olas me envuelve,
llueve y te me pierdes,
parece que te olvido y en el silencio que me ha envuelto,
pido al señor porque bendiga tu presencia que tanto me ha servido.

No estoy sola, estás a mi lado, ¡oh señor desconocido!,
siento tu mano cálida en la frialdad de mis dedos
y sonrío al mar, del cual un beso se ha desprendido.

Ahora sé quién eras…
mi amante marino,
dios triste y compungido,
que una sonrisa me ha permitido.



Alejandra Inclán
Veracruz, México