viernes, 12 de mayo de 2017

EL EXILIO DE LA INFANCIA








Aquel niño…
lo nacieron en los ´45. Las costumbres  
besaban los mandatos.
No la durmió
en cuna de juncos.
Sí. Despertó algún día
reclamando abrazos. 
Un devenir de umbrales
cotidianos
mirando hacia la calle. Un vaciar
de sueños en futuro
caminaban las paredes
de esos años preparando
el exilio de la infancia. Y
como el cartílago del cráneo
se hace hueso así
fueron madurando los antaños.
No fue fácil nacerlo con
la verdad escrita en
los muros del pasado.
Ver el colegio rodeado de soldados.
Y… nadie explico nada.
Las formas deformadas de las horas. 
La ceguera fingida
de los viejos postigos de la casa.
El miedo sostenido entre desbordes.
La inacción como parte del fracaso.  
Nada. Entre las cosas gratas se
quedaron sus abuelos. Su viejo
era su viejo… cada reto era un tango.
Su vieja siempre cocinaba.
El jardín de magnolias y jazmines
humeaba encantos. Aromas victorianos.
Las imágenes sordas se gritaban
entre sí como burlándose.
En un más tarde de los días tempranos
un paradigma de besos ocultos.
El estimulo hormonal de los abrazos.
Para no recordar.
Los curas del colegio. El rezo
de los viernes. Su plegaria fascista.
El morbo en su sotana.
Demasiado tiempo consumido a
entender todo y terminar
sin poder entender nada…
El pibe aquel buscaba
los restos esparcidos de su infancia.
Encontraba los colores distintos
de los cambios
que a veces hieren más que el dolor.
Duelen más que el sufrir…



Osvaldo Pettinicchio. (Daniel Vattimo).
Argentina.
(Derechos Reservados).



 




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