domingo, 13 de agosto de 2017

TU CORAZÓN ME AMA





Tu corazón me ama,
A través de las fronteras, entre la melancólica primavera
A través de los océanos y su mística armonía
Tu perfume y tu sonrisa me envuelven
Me gusta de ti todo detalle, todo espíritu
Eres un ángel de belleza nocturna
Una mujer que brilla en el universo
La constelación más preciosa del infinito
Tu corazón me ama,
Porque me has dejado tus labios y tu aroma
Me has dejado tus besos y tu piel
En cada momento, en cada respiro que adoro
Eres una perla de mar, una mujer sirena
Una mística bruja que ama la soledad
La única mujer que busca renacer del cielo
Tu corazón es un hondo suspiro
Un cometa que enciende su intensa alma
Que rompe toda ausencia y tristeza
Eres la más noble rosa negra, la más bella alegría
Una mujer con hermosa presencia
Un eclipse que emerge del silencio más pasional
Eres la transformación de las olas
Una estrella mágica que resplandece en el cielo
Un amor que nunca había sentido.
Eres un amor que nunca olvido
Tu corazón me ama, porque estás conmigo.


Ángel de la noche.
México 

lunes, 7 de agosto de 2017

ARREBATO






Estás en mis labios derramándote
miel a miel en los huecos de mis ganas
recorres los caminos intransitados
del deseo que circunda mi piel.
Deliberadamente inundas mi rubor
y el fuego arde candente
en gotas de sabor que claman
un nombre: tu nombre.
Entre caricias inventadas un murmullo
escapa de mi boca y se pierde
en sábanas cálidas y húmedas.
Estás ahí, te pienso, te siento
estás ahí, y te derramas gota a gota
sangre de pasiones enfrentadas
silencios callados por espasmos
transitorio desequilibrio del tiempo.
Estás ahí, en el vacío del placer
cuando el mundo no existe
en esos segundos de total ausencia
paralizado el cuerpo en el estallido.
Y entonces
te acurrucas de nuevo, radiante y cansado
del lado vacío de mi cama...

Alejandra Abraham
Argentina

domingo, 2 de julio de 2017

LA OFICINA





























Me levanto en silencio deprisa
Me siento completa y erguida
Tomo café, voy a la oficina
De regreso al trabajo
Transcurren jornadas
Frente a la venta
Veo pasar estudiantes
Obreros y oficinistas
Llenos de sol y de brisa
Las horas en compañía
Pasan semanas
Meses y días.
 
Pasamos la vida
Aquí no hay calma
De sobra armonías
Notas musicales
Sonoras melodías
Por las mañanas
Sonriendo, deprisa
Camino a la oficina.


Patricia Amador
Veracruz, México

domingo, 18 de junio de 2017

CREO QUE TE OLVIDÉ











Creo que te olvidé...
Ya no creo oír tu risa
en las muchas risas a mi alrededor.
Ya no pregunto por ti,
ni si alguien te ha visto.
No hay noches en vela.
Cada día estoy mejor.
No busco el ver tu ropa en la noche,
cuando me desvisto.
Ya mis manos no tientan en la obscuridad.
Ni mis labios buscan con afán los los tuyos.
Creo que simplemente acepté la realidad...
No te necesito.
No me necesitas.
Hiciste muy bien al de mi retirarte.
La razón o motivos no son importantes.
Lo único que importa es que ahora no estás.
Y estoy sorprendido que a pesar de todo,
no pido que vuelvas.
Ya no pido más...
Pedí que cayera sobre mí una lluvia
que pudiera todo lo tuyo borrar.
Todos tus recuerdos,
todos tus abrazos,
todo lo que un día
me llegaste a dar.
Pedí que la noche
se volviera olvido.
Que el aire pudiera
también deshacer
todo lo entregado,
todo lo vivido.
Que no hubiese nada
ya que rescatar.
No digo tú nombre.
No tengo ya nada
que pueda tu imagen 
recrear otra vez.
Eres pensamiento
que voló tan lejos
que extravió el camino
para a mi volver.
No digo tu nombre.
No veo ya tu rostro.
No siento ya nada
cuando hablan de ti.
Cuando te mencionan, cuando me preguntan,
cuando alguien quiere el saber por qué...
Yo solo sonrío
y digo en voz baja....
Ya no se de ella.
Créeme...No se.
Es más, ni siquiera se
de quién me hablas,
por que si es de ella...
Creo... 
Creo que la olvidé.

Héctor Rocha D.
Allende, Coahuila.
MÉXICO

domingo, 11 de junio de 2017

LA SOMBRA





Salí a hacer mi caminata de cada mañana, mientras andaba con pasos ligeros como acostumbraba hacerlo sentía que algo o alguien me perseguía.
Apuré aún más el paso pero todo seguía igual, sentía una presencia detrás de mí, en mi cabeza comenzaron  aparecer imágenes de cómo sería quien me seguía: -Debe ser alguien cansado por la forma en que arrastra sus pies, la espalda encorvada y respiración agitada-.
Tenía una sensación rara, no era temor pero me inquietaba; al pasar por un almacén con una gran vidriera, giré tímidamente mi cabeza, fue grande mi sorpresa cuando no vi a nadie detrás de mí.
Seguí andando, ya mis piernas no estaban tan firmes y el miedo se había apoderado de mí, pero tenía que enfrentar a esa presencia desagradable que presentía, giré sobre mis talones decidida a encarar a quien fuera:- No había nadie, era mi propia sombra, me angustié por cómo había imaginado  quien estaba junto a mí, la había imaginado como una presencia cansada y encorvada-. Estuve a punto de derrumbarme cuando sentí, dos brazos fuertes sobre mis hombros y una vos grave como el sonido de un viejo fonógrafo. –No tengas miedo, no caerás porque yo estaré siempre aquí para sostenerte-.


M.Estela Rodriguez
Argentinas

domingo, 28 de mayo de 2017

AMOR DE PIEDRA





Pedernal frío
negro de hiedra
humo que se desvanece,
en la densa niebla.

Donde los pájaros
desgarran
sus trinos mudos.

Y el amarillo otoño
con márgenes de rio
envejece ahí
sin límite de hastío.

Amor de piedra
negro de hiedra
pedernal frío.

Como barro
endurecido
por el tiempo.

Amor sin eco
donde el alma
triste se queja
con el viento.


del poemario "Misteriosa"


María Luz Olivares Aldana
Veracruz, México


viernes, 12 de mayo de 2017

EL EXILIO DE LA INFANCIA








Aquel niño…
lo nacieron en los ´45. Las costumbres  
besaban los mandatos.
No la durmió
en cuna de juncos.
Sí. Despertó algún día
reclamando abrazos. 
Un devenir de umbrales
cotidianos
mirando hacia la calle. Un vaciar
de sueños en futuro
caminaban las paredes
de esos años preparando
el exilio de la infancia. Y
como el cartílago del cráneo
se hace hueso así
fueron madurando los antaños.
No fue fácil nacerlo con
la verdad escrita en
los muros del pasado.
Ver el colegio rodeado de soldados.
Y… nadie explico nada.
Las formas deformadas de las horas. 
La ceguera fingida
de los viejos postigos de la casa.
El miedo sostenido entre desbordes.
La inacción como parte del fracaso.  
Nada. Entre las cosas gratas se
quedaron sus abuelos. Su viejo
era su viejo… cada reto era un tango.
Su vieja siempre cocinaba.
El jardín de magnolias y jazmines
humeaba encantos. Aromas victorianos.
Las imágenes sordas se gritaban
entre sí como burlándose.
En un más tarde de los días tempranos
un paradigma de besos ocultos.
El estimulo hormonal de los abrazos.
Para no recordar.
Los curas del colegio. El rezo
de los viernes. Su plegaria fascista.
El morbo en su sotana.
Demasiado tiempo consumido a
entender todo y terminar
sin poder entender nada…
El pibe aquel buscaba
los restos esparcidos de su infancia.
Encontraba los colores distintos
de los cambios
que a veces hieren más que el dolor.
Duelen más que el sufrir…



Osvaldo Pettinicchio. (Daniel Vattimo).
Argentina.
(Derechos Reservados).