Cupido no baja del cielo,
habita en los instantes mínimos.
No carga alas visibles,
sino silencios que saben esperar.
El mito se disuelve en la sangre
cuando el amor deja de ser historia
y se vuelve suspiro.
La flecha no hiere:
despierta.
Es una mirada que se dispara sin ruido
y, al tocar el alma,
ya no pide permiso para quedarse.
Un latido—
ese temblor breve donde el mundo se detiene.
Un abrazo de palabras
que no aprieta el cuerpo
pero sostiene lo que nadie ve.
Un beso sin labios,
hecho de intención pura,
de cercanía invisible.
Y al final,
cerrar los ojos
no para dejar de mirar,
sino para ver mejor
todo lo que ya está ardiendo adentro.
habita en los instantes mínimos.
No carga alas visibles,
sino silencios que saben esperar.
El mito se disuelve en la sangre
cuando el amor deja de ser historia
y se vuelve suspiro.
La flecha no hiere:
despierta.
Es una mirada que se dispara sin ruido
y, al tocar el alma,
ya no pide permiso para quedarse.
Un latido—
ese temblor breve donde el mundo se detiene.
Un abrazo de palabras
que no aprieta el cuerpo
pero sostiene lo que nadie ve.
Un beso sin labios,
hecho de intención pura,
de cercanía invisible.
Y al final,
cerrar los ojos
no para dejar de mirar,
sino para ver mejor
todo lo que ya está ardiendo adentro.
Azucena del Valle Bazán
Argentina 🇦🇷

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