domingo, 11 de junio de 2017

LA SOMBRA





Salí a hacer mi caminata de cada mañana, mientras andaba con pasos ligeros como acostumbraba hacerlo sentía que algo o alguien me perseguía.
Apuré aún más el paso pero todo seguía igual, sentía una presencia detrás de mí, en mi cabeza comenzaron  aparecer imágenes de cómo sería quien me seguía: -Debe ser alguien cansado por la forma en que arrastra sus pies, la espalda encorvada y respiración agitada-.
Tenía una sensación rara, no era temor pero me inquietaba; al pasar por un almacén con una gran vidriera, giré tímidamente mi cabeza, fue grande mi sorpresa cuando no vi a nadie detrás de mí.
Seguí andando, ya mis piernas no estaban tan firmes y el miedo se había apoderado de mí, pero tenía que enfrentar a esa presencia desagradable que presentía, giré sobre mis talones decidida a encarar a quien fuera:- No había nadie, era mi propia sombra, me angustié por cómo había imaginado  quien estaba junto a mí, la había imaginado como una presencia cansada y encorvada-. Estuve a punto de derrumbarme cuando sentí, dos brazos fuertes sobre mis hombros y una vos grave como el sonido de un viejo fonógrafo. –No tengas miedo, no caerás porque yo estaré siempre aquí para sostenerte-.


M.Estela Rodriguez
Argentinas

1 comentarios:

María Esterla Rodriguez dijo...

Muchas gracias Ramón por difundir mis escritos. Un abrazo grande desde Argentina y las puertas de mi hogar estarán abiertas para cuando decidas un día visitarme.

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