sábado, 6 de mayo de 2017

RECORDANDO TUS SUEÑOS




    
Me perdí en la búsqueda
De tu partida;
Recordando tus sueños
Tu pasión a la vida.

¿En dónde quedó
La nota de alegría
El eco de tu  voz,
Tu risa cantarina?

Los graciosos giros,
El tropel en la escalera,
El tono de las notas
De tu voz cristalina

Lo que escribías,
Lo que cantabas,
El pulsar de la guitarra

Y los amigos que tenías.

María Luz Olivares Aldana
Veracruz, México

del poemario  Arenas del Tiempo

LÁGRIMA




LÁGRIMA

Objetos inertes, sombras tristes,
a lo lejos un reloj sincopado,
un gato maúlla en patios vecinos,
aroma a canela quemada.

Observo tu silueta y como pinceles
mis anhelos dibujan tu mirada,
mi vista se nubla por transparentes recuerdos,
mientras mi boca cerrada ¡Maldice las horas!

El corazón se agita como un metrónomo
mis pensamientos bombean ideas a muerte,
bajo mis ojos al plato de antaño,
bebo un trago amargo.

Cae la gota del desprecio sobre la copa,
olvidas promesas y tu voz suena a infierno,
la felicidad ¡Llora! ¡Está de Luto!

Ramón de Jesús Hernández Olivares
Veracruz, México

del poemario " Pétalos Azules "


domingo, 2 de abril de 2017

EN ESTA HIERBA

























Esta noche no es noche para vinos caros
o copas de cristal labrado.
Es noche para exudar agravios.
Devenires sicarios que quisieron matarnos
en ese amor de papeles al viento.
De nubes. De caminos sabios.

Esta noche es noche de  rescatar olvidos.
De resucitar en los lugares muertos.
De festejar la huida y el encuentro.
Es noche de revivir los labios.

Esta noche no voy a perderme
en evocar heridas secas
cubiertas de tierra.
Brocales inertes de la guerra.

Voy a perderme en buscar tus ojos
en esta hierba que me retiene
como el primer día  cuando todo era.
Cuando éramos.

Osvaldo Pettinicchio (Daniel Vattimo).
Argentina.


sábado, 1 de abril de 2017

ROMANCE CADAVÉRICO



Se abrieron las lapidas
se llenaron de gusanos mis manos
el cielo exploto en sangre
las mesas de los barqueros tenían sesos
y la atmósfera era un pentagrama invertido
Tu silueta era una atmosfera lúgubre y mediterránea
Las bahías eran funestas
las clases sociales parecían fantasmas
era un glaciar de tornados esquizofrénicos
tu amor era una gladiola en cráneo
la saliva de los cuervos era una agonía perfumada
Mientras tu rostro perforaba las alamedas
En las mazmorras había un tesoro
las torres eran de huesos de vampiro
un libido y tenue tornado azoto la puerta
eras tú la fiel sirvienta de la demencia
una loca pasional, una mujer de fichas baratas
Que habría su nido al portador de los fantasmas
Se abrían las cavernas de mi boca
solo cantaba trece cruces muertas
los símbolos y los ecos marchitos eran sonámbulos
las islas de mis mejillas sonaban a podredumbre
como si algo se encendiera de mi voz
algo que se repartía por toda la languidez
No lo podía explicar el cielo era morado
y los campos palidecían entre penumbras
los soldados corrían para amortiguar la muerte
el aguacero de tu dulzura se columpio en mi mente
las telarañas explotaron sangrando el vacío
un trueno exprimió la tonelada de heroína
Había miles de agujas ensartadas en mi cerebro
mis pensamientos volaban entre el silencio
como un hálito de demencia surcando el cementerio
cabalgando entre esferas amapola y gatos culebra
había un grano de maíz rostizado en el infierno
que solo avisaba tu cruel enfermedad de mujer
Mi habitación parecía un demonio dibujado
que relataba cuentos de horror en su lengua
había cuadros de Remedios varo con sangre
y un poema de Baudelaire lleno de hojas secas
entre esos dos se escuchaba un fúnebre escándalo
gritos de un llanto amargo y maníacos depresivos
En mis sueños usaba camisas de fuerza
atrapado entre dinastías de remolinos de invierno
no tenía solución mi campaña de delirios
estaba armado de balas de plata para lobos
mi trabajo era el de maldecir a los pájaros
pero la belleza de tus ojos me abría las alas
Nací para ser un hijo de dios
pero un hermano de Caín
nací para suicidarme en las mañanas
con poesía y con una soga de pesada maraña
que me asfixiaba en cada momento de tiempo
las lechuzas se atropellaban para darme de comer
No había huéspedes en mi corazón
solo una hilarante sensación de dormir junto a ti
me desesperaba al no ver tu hermoso rostro
pero las ratas me mordían los pies
me excomulgaba de las dimensiones melancólicas
se hervía en mí una sensación de amor prosaico.
Estuve a punto de amarte, de darte mi amor
pero la demencia me hizo recordar la poesía
las ondulantes mitomanías de mi cerebro se desasociaron
y se columpio en mi cabeza una idea descabellada
un ritmo de vals, un canto de añiles pasados
que conmemoraba tu hermoso palpitar
Y me di cuenta que no me amabas
que eras un precipicio encantado
y los cuentos de verano serían largos
como esperanzas que nunca volverán
entre los arcanos que miraron tus ojos
y que de mi boca solo despedía un sabor amargo
No necesite soportar ni un minuto más
las calaveras me decían el destino
las runas presagiaban olvido o tal vez conflicto
así que la sensación de sentirme aliviado se esfumo
como las pupilas que brillaron intensamente
para verlas junto aquel cuerpo lleno de torrentes
Y hasta que se esfumo la luna
se inundó todo nuestro cuerpo de solución muerta
un gramo de morfina se escondió en nuestros costados
para ver que estábamos lucidos
el cuerpo solo soporto minutos antes de dormir
y tú ya no me buscaste, solo te asfixiaste, huiste, te desvaneciste.

Ángel de la noche.

viernes, 17 de marzo de 2017

CAMINANTE DEL TIEMPO



CAMINANTE DEL TIEMPO
José M. Huete García.
Marzo 2017
España

Sigiloso
Se va escapando el tiempo
Cuando lo haces tu prisionero
No se va de las manos
Como la cometa que se rebela
Desde la libertad de su vuelo
Se va del alma
Que espera
Que acecha una rendija
Para reconocerse
Entre las que aún siguen viviendo
Si se va no lo llames
Porque ese viaje no tiene regreso
Es dar pasos al frente
Y deshacerte de lo que has acumulado
Desnudo
Descalzo
Perdido te has de quedar
Pero solitario no está escrito
Sino todo lo contrario
¡Busca a tu amor
Y tómalo de la mano
Tan fuerte que no puedas soltarlo!

 

domingo, 5 de marzo de 2017

TU PIEL





Mi cuerpo reclama tu piel
soy adicto a ella;
me provoca mil mareas.
A los ojos de la luna
sin tocarte
estrello en las rocas
mis alas.
De espalda sobre la arena
rompo las cadenas.
Cuerpo, casa en todo tiempo.
Soy dueño de la noche,
de tu piel y mis palabras
poco entendibles.
Aves devotas húmedas de espuma.
Mis olas desdibujan tus fronteras y
tus dunas a la intemperie.
Amor encendido, cautivo…
tus entrañas
yacen asidas a mí.
Te dejo mi cuerpo,
juramentos y
mis alas lastimadas por el viento.
Usurpo tu piel, tu nombre, tu voz,
eres río, catarata, ulular de palomas.
Amortiguo tus besos con mis labios
en tierna mansedumbre de las horas.
Espero emerjas del sueño desnuda y
se cumplan fechas marcadas
por los astros.
Despiertas del conjuro de sílabas exactas
y te devoro en caricias entre limo fecundo
rito de amor… placer pletórico.
Canta tu vientre vuelos del alba
de pie, silencioso
la espera no termina
ni la libido en nuestros cuerpos.

Isidoro A. Gómez Montenegro.
México 


viernes, 24 de febrero de 2017

EL EXTRAÑO MÁS TRISTE























Sólo la brisa marina agita llena el espacio vacío
donde alguna vez te observe sentado,
donde tu cabello se agitaba
mientras el color de tus ojos se perdía con el del mar;
a veces grises, a veces verdes, a veces azules.

Nada será igual,
te observaba de lejos
y eras el extraño más triste de mis tardes grises;
tanto que sólo contemplarte me hacía perder
todo rastro de mi tristeza, para preguntarme:
¿él por qué está triste?

El frío  de la temporada,
las gaviotas extraviadas
y el golpe de las olas en el muro alto del bulevar,
que te empapa y tú apenas parpadeas.

7 semanas y ni un día faltabas,
tu presencia me hacía  olvidarme de mis ideas suicidas,
y huir de mi la imagen mía siendo comida por esa mar embravecida.

Ya no estás,
hace tres días que no sé nada de tu vida.
Nadie más te vio, nadie de ti se acordó.
Ni un transeúnte, ni un pescador, ni las parejas habituales.
¿Quién eras? ¿Por qué te has perdido?

Tres días me han bastado para saber
lo importante que te convertiste en mi vida.
Tres día y por fin me animo a ocupar la banca vacía
y ser mojada por esa agua salada que se mezcla con mis lágrimas.

Y el susurro de las olas me envuelve,
llueve y te me pierdes,
parece que te olvido y en el silencio que me ha envuelto,
pido al señor porque bendiga tu presencia que tanto me ha servido.

No estoy sola, estás a mi lado, ¡oh señor desconocido!,
siento tu mano cálida en la frialdad de mis dedos
y sonrío al mar, del cual un beso se ha desprendido.

Ahora sé quién eras…
mi amante marino,
dios triste y compungido,
que una sonrisa me ha permitido.



Alejandra Inclán
Veracruz, México 



sábado, 28 de enero de 2017

ABRAZANDO TU ALMA





Rondas por mi mente hoy
y como siempre
en cada latido
resurge tu imagen.
estoy aquí ahora,
...recordándote
tu presencia distante
tu esencia presente.
Recuerdos, aromas y sonidos,
en todo te haces presente,
regalo de vida en mi vida,
llegaste sin esperarte,
en esos mis instantes huecos
que con tu presencia llenaste.
Fantasías recurrentes,
compartidas a distancia,
son deleites y vivencias
que agradezco por tenerte.
hoy mi corazón sonríe,
y mi mente te llama
y desde lejos te siento 
abrazando tu alma.

Santa Velia Flores B.
Sabinas, Coahuila, México

jueves, 19 de enero de 2017

LLORA PATRIA.




Patria,
tus lágrimas negras
caen en la blancura 
intacta de tus entrañas.
Gritos desgarran
el silencio, la infancia,
la zozobra putrefacta,
prole inmunda,
de espaldas anchas
mirando su obra
jactada de impunidad.
Tu corazón se cimbra,
revolcándose,
doliente,
carcomiendo su carroña;
resucitando,
tiempos oscuros
socavando la pureza
por monedas sucias,
almidonando sus cuellos,
blancos e hipócritas,
helados como la nieve
y cálidos como volcán
con las tripas hinchadas.
Patria mía,
llora tu hijo, tu dolor,
tu miseria,
llora madre tu tiempo,
tu silencio;
llora patria tus héroes,
llenos de letras, 
llenos de pasión,
llenos de sueños,
enterrados en el fango
de odio y de abandono.
llora México, llora.


José Flores.
Larkspur, California.

domingo, 15 de enero de 2017

DURANTE TUS NOCHES FRÍAS


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Me gustan estas noches frías,
En las que disfruto acariciar tu piel,
Abrazarte mientras tu espalda cálida
Reposa quieta contra mi pecho.
Quiero desordenar tus susurros
Y esos suspiros que emites al reposar
Durante tus horas de sueño a mi lado
Con tu pecho cadencioso y sereno.
Me gusta provocar que tu piel se erice
Cuando susurro un "te amo" a tu oído
Y después mis labios acuden a tu nuca
Sabiendo que sonríes aceptando el gesto.
Desconozco si tus pies descalzos
Explorarán el aire mientras caminen
O si permitirán que mi aliento vaporoso
Los acaricie para mitigarles el frío.
Me atreveré a quitarte el frío esta noche
Seré fogata y hoguera a tu merced
Dejaré que nuestras miradas brillen
Lujuriosas ante nuestra sed de deseo.

Ángel Eduardo Valenzuela Ruvalcaba
Veracruz, México

De la Antología "Perlas Compactas "