Aún
hoy, después de tantos años,
Mi
ser te honra en pensamiento,
Con
recuerdos y sin lamento,
Por
tus abrazos de antaño.
Creaste
para mí cada peldaño,
Y
me mostraste tus sentimientos,
Enseñándome
en cada momento,
Que
puedo brillar sin hacer daño.
Dulce
reina cuánto te extraño,
Te
escribo desde el Silencio,
Ven
en nubes hasta mis sueños,
Y
bendíceme con tu canto.
Madre
bella te amo tanto,
Te
abrazo en este recuerdo,
Dulce
ángel en pleno vuelo,
Te
admiro ya sin quebranto,
Porque
sé que allá en el cielo,
Mi
Dios amable te está cuidando.
Madre que brilla.
José Rafael Rivero
Venezuela
